Creencias limitantes, el cuento del elefante encadenado.

Hoy vamos a dedicar el artículo a las creencias limitantes. Una serie de actitudes por comportamientos aprendidos que limitan en muchos casos nuestra forma de actuar en la vida. Como ves son términos que tienen que ver con la psicología pero vamos a exponerlos de forma clara y directa.

Si te interesa el tema sigue leyendo.

Vamos a empezar por la definición de creencias limitantes:

Las creencias limitantes son una percepción de la realidad que nos impide crecer, desarrollarnos como personas o alcanzar todas esas cosas que nos hacen ilusión. Es algo que realmente no es cierto pero que como si lo es para nuestra mente y eso es lo que vale para nosotros, lo damos por bueno.

Puede ser algo con lo que hayamos convivido desde pequeños o que se haya incorporado en nuestra vida a través de alguna experiencia u opinión.

Si nosotros creemos que no podemos el cerebro ya nos predispone para eso. En el fondo también hay una gran parte de miedo por lo que puede pasar, aunque nosotros ya visualizamos el futuro, naturalmente desde la parte catastrófica y pensando en todo lo que nos va a ir mal en vez de todo lo que puede ir bien.

Puedes ampliar información en estas webs de expertos en psicología y, entre otros aspectos, en las creencias limitantes.

El cuento del elefante.

Siempre que hablo de esto me viene a la cabeza el cuento de Jorge Bucay «El elefante encadenado», que creo que ilustra muy bien lo que son las creencias limitantes.

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?». No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza… Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré.

Jorge Bucay.

Dinámica para atenuar la importancia de estas creencias.

Quiero que estos 9 pasos te sirvan como guía para empezar a desterrar de tu cerebro todas estas creencias limitantes.

  1. Identifica una situación de dificultad en tu vida que deseas mejorar.
  2. Detecta la creencia que está detrás de esta actitud y deseas cambiar
  3. Pregúntate con sinceridad: ¿es al 100% cierta esta creencia?. Es probable que te des cuenta de que no hay nada de lo que podemos estar seguros al 100%. ¿De qué te vale entonces seguir aferrado a esta creencia si no te trae más que problemas?
  4. Piensa en cómo se ha originado dicha creencia. Por que lo mismo descubres que te limite el pensamiento de los otros. No se, que tu madre siempre te decía que tuvieras miedo de…
  5. ¿Qué beneficio secundario o invisible te aporta esta creencia?. Por ejemplo fumar nos relaja.
  6. ¿Cómo eres, cómo actúas, cómo es tu vida cuando crees en esta creencia?. ¿Te acerca o te aleja de tu objetivo?
  7. Escoge una creencia potenciadora, contraria a la creencia anterior.
  8. Encuentra situaciones de tu vida que demuestren que esta nueva creencia tiene sentido.
  9. Empieza a introducir esta nueva creencia en tu vida a través del lenguaje y pequeñas acciones. Que la vida se recorre andando.

Y hasta aquí llega mi artículo de hoy, espero que te haya entretenido y resultado al menos un poco útil, tampoco pretendemos mucho más. Si tienes algo que aportar, algún comentario, duda o sugerencia, no dudes en dejarla en la zona destinada para ello un poco más abajo. Prometo contestar a todo. Mientras tanto puedes seguir leyendo algún otro artículo en este blog de actividades al aire libre, dinámicas de ocio y tiempo libre y actividades de aventura.

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